YO Y MIS MIEDOS

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Vivir la vida sin miedo…. Eso no es cierto, se necesita miedo para apreciar cuando se tiene valor. Yo disfruto de mis miedos y mi peor enemigo algunas veces es mi propia arrogancia, esa que me hace sentirme por momentos que ese proyecto al frente es sencillo, que ya muchas veces los hecho antes y que … “En verdad me van a pagar por hacer eso??? Es pan comido”. No me gusta eso y trato de que no pase mucho, pero pasa. Por momentos se me quiere meter ese ego con el que todo el que quiere hacer arte tiene que lidiar. Ese ego asesino de emociones, que mata los miedos y por ende no te deja disfrutas cuando debiste sentir que fuiste valiente.

Que bueno es sentir miedo, nervios antes de cada proyecto, pensar “que puede salir mal?” Y tratare de preverlo. Llegar al trabajo y, aunque te perciban tranquilo, por dentro ser una máquina corriendo, pensando “solo tengo una oportunidad; unos minutos y no me la puedo “cagar”.

Yo siento miedo mas de lo que siento ego, me ENCANTARIA poder decir que me siento confiado antes de cada trabajo, que se lo que voy hacer, que todo va estar bien… Pero la realidad, mi realidad, es que al menos la mitad de las veces salgo a inventar, a “ver que pasa”, a tratar de resolver problemas que son mas en mi cabeza que en la realidad pero igual no me dejan descansar.

No he tenido NUNCA una noche tranquila antes de salir para un viaje de trabajo, casi nunca duermo pensando en todo lo que puede pasar, en todo lo que puedo necesitar y al final aveces se me queda algo o algo falla igual y quedamos como el principio… Resolviendo, improvisando, tratando de que las cosas pasen.

En lo único que confío siempre, ni siquiera en mi “talento” o mi equipo ..(en lo que menos confío es en mi equipo, es bueno, es caro pero puede fallar y han fallado). En lo único que puedo confiar siempre es mi miedo y mi respeto por cada trabajo, en mi capacidad de trabajo y en una frase que una vez me dijo un amigo, mi editor Dario Lopez de AP News:  “Las excusas no se publican”.

Eso se me quedó grabado como un tatuaje en el cerebro, como un modo de vida (quizás me lo debo tatuar de verdad jajajaja ). “Las excusas no se publican”, Sencillo, directo pero igual de profundo. El tiene razón, de nada vale todo si se regresa con nada, por eso, a pesar de mi miedo eso es lo único que nunca me permito: regresar con las manos vacías.

Aun que me encantaría poder decir que siempre logro lo que busco, la verdad es que no siempre puedo regresar con el mejor de los trabajo, muchos factores entran en juego y la mayoría escapan de mi control, pero siempre procuro regresar con lo que puedo, con lo mejor dentro de un situación. 

Ayer, durante el trabajo, senti mucho miedo, mucha presión de hacer las cosas bien y prometo que trate. Eso ya paso, ahora, aunque se que di lo mejor y que igual ya nada puedo hacer me toca esperar que dice el cliente del trabajo… A mi si me importa eso. Quisiera decir que no, pero si. Espero le guste, le funcione, quedemos bien, yo me que, por ahora, con la calma que lo hicimos, se cumplio con esa parte y ahora esperamos la otra, la de si quedamos bien, si nos fue bien con resultado final o lo que el cliente esperaba o no.

Me encantaría decir que siempre me va bien, que se lo que hago siempre, que el miedo es para los novatos, que yo, a mi edad y mis años de experiencia se lo que hago pero en realidad no. Lo único que si se es que debo regresar con el trabajo; con algo, aunque no sea mi mejor, aunque aveces no se si quiera jamas volver a verlo jamas, tengo, quiero y tratado de cumplir con el proyecto. Regresar con algo es lo único que puedo prometer, eso y que tratare de vencer el miedo de siempre para tratar de  hacer de este un bueno proyecto. Dar la milla extra es una necesidad en mi producto de mi inseguridad perpetua.

Yo saco algo, el miedo no me controla y disfruto al final de cada proyecto (la mayoría jajajaja )  cuando veo lo terminado. Me ayuda a sentirme valiente, al menos hasta el próximo proyecto que vendrá con sus propios miedos nuevos.  Nada te hace sentir vivo como haber sentido que estas muriendo. 

Los miedos son buenos. 

(Escrito en un avión regresando de Nueva York a Panamá luego de un viaje relámpago a Manhattan de 36 horas por trabajo)

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